Se ha probado que las actividades en plena naturaleza tiene un alto valor educativo, por la dureza y variedad de las condiciones de vida que presenta. Las actividades realizadas pedagógicamente, en este medio , constituye una excelente escuela de formación del carácter, de la personalidad, de la fortaleza moral y física.
El excursionismo, montañismo y actividades al aire libre en general, están muy relacionados con las más diversas disciplinas científicas, culturales y artísticas y como consecuencia con todas las asignaturas, siendo básicamente integradoras del currículo escolar.
El educando está sometido a un proceso destinado a formar e integrar su personalidad. No existe ningún otro proceso que sea más importante y trascendente en la formación de las generaciones futuras. De allí que cualquier acción relacionada con el niño y el joven no puede contradecir, torcer, oponerse o frenar el aspecto educacional. Toda actividad debe subordinarse a esta y ser su fiel y leal colaboradora.